Período de ejecución: 2023 – 2024
El proyecto Contribuyendo al ejercicio y la defensa del derecho a la salud mental de la población refugiada en los campos de Beddawi y Nahr Bared, desarrollado entre 2023 y 2024, ha sido una intervención fundamental para garantizar el derecho a la salud mental de la población refugiada en situación de vulnerabilidad en los campos de Beddawi y Nahr Bared, Gobernación del Norte del Líbano. Financiado por la ACCD, ha sido gestionado por la Fundación Privada ACSAR como entidad gestora, implementado por BAS (National Institution of Social Care and Vocational Training – NISCVT) y con la colaboración de CIEMEN, en un contexto de crisis multidimensional —la más grave desde la guerra civil— que amenaza con la quiebra del Estado y agrava la exclusión social y las vulneraciones sistemáticas de los derechos fundamentales de la población refugiada.
El período del proyecto ha sido excepcionalmente complejo para el Líbano. A la deterioración socioeconómica, con depreciación de la moneda, pobreza extrema y colapso de los servicios públicos, se suma la alta incidencia de estrés, angustia y riesgo de violencia entre mujeres e infancia refugiada, que no tienen acceso a servicios especializados de salud mental. Los campos de Beddawi y Nahr Bared sufren sobreocupación y falta de oportunidades, lo que incrementa la presión sobre estructuras ya frágiles y agrava las necesidades psicosociales de familias que viven en condiciones precarias.
En este contexto de incertidumbre y exclusión, garantizar espacios seguros y servicios especializados de salud mental ha sido no solo pertinente, sino imprescindible. BAS ha asegurado el acceso a atención psicosocial para la infancia refugiada y sus familias, reforzando la protección emocional en entornos de estrés continuado, experiencias traumáticas e inestabilidad. La intervención ha abordado tanto las necesidades de residentes crónicos como de familias recientemente afectadas por la crisis multidimensional.
Un elemento central ha sido el enfoque comunitario, multidisciplinar y basado en derechos humanos con perspectiva de género, situando a las personas refugiadas como titulares de derechos (TD). Han participado activamente TD (infancia y familias), TR (equipo de BAS, UNRWA, ACSAR, CIEMEN) y TO (autoridades de los campos). La participación directa ha sido clave para identificar necesidades reales y diseñar respuestas ajustadas, fomentando la corresponsabilidad y dinámicas de apoyo mutuo.
A pesar de la extrema adversidad, BAS ha alcanzado los objetivos previstos, con atención terapéutica especializada para más de 550 niños y niñas y 50 madres, apoyo psicosocial a 450 familias y talleres de empoderamiento. La resiliencia del equipo local ha permitido mantener los centros operativos cuando otras estructuras colapsaron. El seguimiento continuo de ACSAR y CIEMEN ha permitido adaptar el proyecto a las circunstancias cambiantes.
Un aprendizaje fundamental ha sido la formación continua del personal de BAS, que ha ampliado sus habilidades en violencia de género, emergencia climática y resolución de problemas, garantizando calidad y sostenibilidad. La crisis ha evidenciado los límites institucionales, pero ha consolidado alianzas con UNRWA y redes locales. Los comités familiares han emergido como redes sólidas de apoyo a la infancia, con gran capacidad de organización colectiva.
Las campañas de sensibilización sobre TEA y maltrato infantil, junto con espacios de incidencia con autoridades, han dado visibilidad al derecho a la salud mental. La acción internacional —gira europea y participación en la 76ª Asamblea Mundial de la Salud— ha amplificado el reclamo por la dignidad de la infancia refugiada.
A pesar de los resultados, las necesidades persisten en un contexto de precariedad estructural. ACSAR, BAS y CIEMEN reafirman que la cooperación, desde la proximidad comunitaria y el compromiso con los derechos humanos, genera impactos reales en contextos de colapso como los campos del norte del Líbano.
Donante

Socio local

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