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Período de ejecución: 2021-2022

El proyecto Infancia, DDHH y salud mental con enfoque comunitario en el sur del Líbano, desarrollado a lo largo de 2021-2022, ha sido una intervención esencial para mejorar el derecho a la salud mental de niños, niñas y familias refugiadas palestinas, sirias y libanesas vulnerables en el área de Tiro, gobernación sur del Líbano. Financiado por la Fundación «la Caixa», ha sido gestionado por la Fundación Privada ACSAR como entidad gestora, implementado por BAS (National Institution of Social Care and Vocational Training – NISCVT) y con la colaboración de la Asociación Cataluña-Líbano como entidad partenariada, en un contexto de crisis económica estructural, pandemia de COVID-19 y falta de acceso a servicios básicos que agravan la vulnerabilidad de la infancia.

El período del proyecto ha sido particularmente difícil para el Líbano. A la depreciación de la moneda, el aumento de la pobreza y el colapso de los servicios públicos se ha sumado el impacto de la COVID-19, que ha incrementado el estrés, la ansiedad y el estigma social en torno a la salud mental en los campos de refugiados. Aunque el sur no ha sido el principal foco de desplazamientos masivos, ha recibido presión adicional sobre servicios ya limitados, agravando las necesidades psicosociales de niños y niñas que viven en viviendas precarias y familias con inestabilidad económica.

En este contexto de incertidumbre y precariedad, ofrecer espacios seguros de apoyo en salud mental ha sido clave. BAS ha proporcionado atención psicosocial directa para la infancia y las familias, abordando el estrés crónico, las experiencias traumáticas y la falta de oportunidades, tanto para residentes crónicos de los campos como para nuevas familias afectadas por la crisis.

Un eje central ha sido el enfoque comunitario basado en derechos humanos, posicionando a las personas refugiadas como titulares de derechos (TD). La participación activa de familias y niños y niñas en la identificación de necesidades y el diseño de respuestas ha sido determinante para ajustar las actividades a las realidades locales, fomentando la corresponsabilidad y el apoyo mutuo dentro de las comunidades.

A pesar de la extrema adversidad, BAS ha cumplido los objetivos y ha superado el número de beneficiarios previsto, demostrando la calidad del trabajo y la demanda existente de servicios. La resiliencia del equipo local ha permitido mantener los centros activos cuando otras estructuras fallaron. El seguimiento continuo de ACSAR ha permitido realizar adaptaciones flexibles ante cambios emergentes.

Un aprendizaje fundamental ha sido reforzar la formación continua del personal de BAS para asegurar la calidad y la transferencia de competencias. Esto garantiza un impacto a medio y largo plazo, con profesionales capacitadas para formar a futuras generaciones e integrar la formación como un eje permanente.

La crisis ha revelado límites en la coordinación institucional —el Ministerio de Salud priorizó otras emergencias—, pero ha abierto nuevas alianzas con la sociedad civil y redes locales más ágiles. Los comités de familias de BAS se han consolidado como redes de apoyo a la infancia, estableciendo vínculos entre centros y demostrando una gran capacidad de organización colectiva en un contexto sociosanitario complejo.

A pesar de los avances, las necesidades persisten en un contexto de precariedad estructural en los campos. ACSAR, BAS y la Asociación Cataluña-Líbano reafirman que la cooperación internacional, desde la proximidad comunitaria y el compromiso con la dignidad humana, genera cambios reales en los derechos de la infancia, incluso en escenarios de extrema fragilidad en el sur del Líbano.

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