Los extranjeros en España se concentran en sectores específicos según su nacionalidad. Por ejemplo, casi la mitad de los chinos trabajan en el comercio, mientras que un tercio de los marroquíes está empleado en la agricultura. Otros grupos, como los rumanos, se dedican mayoritariamente a la construcción, y muchos latinoamericanos trabajan en servicios domésticos y de cuidados. Estas tendencias reflejan las necesidades del mercado laboral español y las habilidades de las personas migrantes.