La externalización de los controles de flujos migratorios de la UE y de sus Estados miembros lleva tiempo entrando en un terreno muy peligroso. La contratación de guardacostas involucrados en milicias armadas en el Mediterráneo está provocando que situaciones de violencia armada injustificada sean cada vez más habituales. La UE mira hacia otro lado mientras se aprueban nuevas leyes de extranjería que ponen aún más en peligro a aquellas personas que se ven obligadas a huir de sus hogares para salvar sus vidas.
